

Era Febrero, frío febrero. El barco salto al agua, literalmente. Después de sus 4 años de secano le llegaba su hora. El motor había sido puesto a punto con lo mínimo y el resto quedo por revisar.
Zarparon a la mañana, rumbo Port Balis. El eje del motor empezó a hacer agua, la bomba de sentina no andaba, no funcionaba nada de la electrónica, el humo era insoportable dentro. Sin luces de navegación, sin radio pero estos cuatro lobos de mar estaban decididos de llegar a puerto. . Y eso, las ganas, solo eso, los hizo llegar. Saga por teléfono me dijo: "la mitad de las cosas fallan, el resto no anda nada".
Pero a la madrugada llego, dispuesto a que lo mimen, a que lo preparen para seguir sus aventuras.
Y así fue.
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